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Cómo ahorrar dinero para emigrar

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Si hay una pregunta que me hacen más que nada, es cómo hago dinero y cuánto gano… En serio, cada vez que le digo a alguien que trabajo de manera remota y que con eso logré mudarme a Europa, la pregunta sobre mis cuentas de banco se cuela en la conversación de una forma u otra. Es inevitable.

Pero lo entiendo, de verdad. La idea de vivir de trabajar en línea y en algo que me gusta, parece tan remota y rara, que sólo tiene sentido que la gente sienta curiosidad por ello.

¿Pero cómo pasé de contestar teléfonos en un call center en México a vivir en España sin haber conseguido trabajo aquí? ¿En cuánto me salió el chiste?

¿Soy rica? ¿Ahorré durante años?

Me gustaría decir que siempre he sido cuidadosa con mi dinero y que he ahorrado con mi meta en mente. Pero no, no siempre fue así. Me salí de mi casa a los 16 años, cuando trabajaba en un call center. Contestaba llamadas en inglés, así que el pago era bastante bueno para mi edad y considerando que aún no terminaba el bachillerato.

Con mi recién ganada «libertad», me dediqué a comprar ropa, tatuarme, ir a conciertos y fiestas. No ahorré ni un peso de lo que ganaba y después de un año, me fui a vivir con mi mamá para poder terminar mi educación. Pagué el año que me faltaba para terminar el bachillerato y una vez más, no me quedaba dinero entre escuela e ir y venir entre estados para ver a mis amigos.

A los 18, intenté eso de la universidad por primera vez. Una privada y muy costosa. Me fui a vivir con un amigo y trabajaba al mismo tiempo un bar. Quizá ya notaron un patrón y podrán predecir lo que pasó: me gasté todo mi dinero en fiestas, ropa, tatuajes y en pagar a mi vecina enfermera por bolsas de vitaminas intravenosas para aguantar las clases al día siguiente. Dejé la escuela y me resigné que mi vida sería así: trabajar en algo que odiase y vivir para esperar el fin de semana lleno de fiestas, ropa, tratamientos de belleza, salidas con las amigas, citas sin sentido y repetir en un loop monótono y bastante común. Dejé también mis sueños de migrar a Europa, ¿cómo lo iba a hacer sin estudios, dinero o el estómago para soportar casarme por interés?

Así pasaron los meses. En ese tiempo, me mudé con una conocida, que tenía un estilo de vida más inestable que el mío. Poco a poco, veía en ella las cosas que odiaba de mí: no tenía auto disciplina, objetivos a largo plazo, ingresos estables, buena salud mental o emocional. Sumando a eso, en esa época mi hermana menor estaba por graduarse de la preparatoria y mudarse a París. Estaba viviendo mi sueño. ¿Qué hizo ella que yo no? Por mucho que en ese momento me hubiese gustado culpar a algún favoritismo paternal, la realidad es que mi hermana es una de las personas más decididas que conozco. Tuvo las mismas oportunidades que yo, el mismo acceso a la educación, la misma calidad de vida. Pero ella se fijó objetivos y fue por ellos. Yo ni me había molestado en hacer un plan de vida. Por cierto, puedes leer sobre la experiencia de mi hermana viviendo en París dando clic aquí.

Dejé de salir. Y con eso no me refiero a que le bajé al ritmo. No, dejé de salir en lo absoluto. Me la pasaba en mi cuarto investigando cómo migrar a Europa, también aprendiendo y estudiando idiomas y temas de lingüística en línea. Y llegué a la conclusión: la vía más fácil era estudiando. La parte más dura, fue ser brutalmente realista conmigo misma: no iba a migrar como mesera o sin habilidades útiles para una empresa que patrocinase mi visa. Y no quería el mismo estilo de vida: quería vivir bajo mis términos. Decidí regresar a la Universidad, hacer las cosas bien con mi carrera y juntar dinero.

Y lo primero que tendría que hacer, iba a ser ahorrar.

Cómo ahorré

Me mudé de esa casa y alquilé un departamento en la ciudad en la que estudiaría. En ese momento, no podía aspirar a un trabajo mejor pagado porque no tenía estudios formales. Así que conseguí un trabajo como mesera para poder sacar mis gastos. Evidentemente, un sueldo de mesera en México no me iba a dar para ahorrar mucho, tenía que invertir en algo que hiciera crecer mi dinero: un negocio.

Para poder ahorrar y hacer esa inversión inicial para poner a andar un negocio, esto fue lo que hice:

Rastrea tus gastos

Me dediqué todo un fin de semana a revisar mis cuentas bancarias y compras de un año a la fecha. TODO. Peso por peso. Hacer esto fue la parte más importante para saber dónde podía recortar o incluso eliminar mis gastos.

Lo sé, probablemente has escuchado esto antes. Pero, ¿lo has hecho realmente? ¿Regularmente? Es una manera poderosa de identificar cuánto dinero desperdicias cada mes en basura al azar que no necesitas.

Escríbelo todo. ¿Cuánto gastas en comida cada semana? No te olvides de incluir la comida, comer fuera, agua embotellada y aperitivos. ¿Cuánto gastas en entretenimiento? Películas, libros, música, entradas para deportes, fechas, etc.

¿Qué hay de los vicios como el alcohol, los cigarrillos y el café?

¿Cuáles son tus facturas mensuales? Renta, escuela, servicios públicos, seguro, intereses de la tarjeta de crédito, servicio de teléfono celular, membresía del gimnasio, etc. No olvides tampoco las compras varias. Videojuegos, ropa, juguetes para mascotas, maquillaje, ropa, etc.

Ahora, aprieta los dientes y enfréntalo. Puede que te sorprendas de cuánto estás gastando. Las pequeñas cosas tienden a sumarse. Esto no es algo fácil de hacer, lo sé. Es por eso que me tardé todo un fin de semana. Estaba muy enojada conmigo misma.

Ahora sí, estás mirando tu situación financiera a los ojos y diciendo, «OK – aquí es donde estoy. Aquí es donde necesito estar».

Si eres como yo, construir este tipo de conciencia, y rastrear todo, lleva tiempo. Esa es la naturaleza de los hábitos – no cambias tu comportamiento de la noche a la mañana.

Para mí, el dinero se me iba en comprar ropa y salidas con mis amigas a comer o de fiesta. Nunca he sido mucho de maquillarme, pero sí gastaba mucho en mi cabello y tratamientos de belleza.

Crea un presupuesto

Hay dos tipos de presupuesto que necesitas hacer aquí. El primero es presupuestar tu meta. El segundo es presupuestar tu vida.

Primero, necesitas calcular cuánto te va a costar tu meta. Digamos que quieres ir a estudiar un semestre a Rusia, ¿cuánto vas a gastar? Investiga, ve sitios de renta, únete a grupos de estudiantes en Facebook, lo que se te ocurra para calcular esto.

Y ahora, ¿cuándo quieres cumplir tu meta?¿tienes 16 meses antes de que te vayas a Rusia? ¡Estupendo! Tu meta de ahorro mensual es 1/16 de ese total – y necesitas presupuestar con éxito para apartar esa cantidad cada mes, más o menos, hasta que alcances tu objetivo.

Ahora la gran pregunta es: ¿cómo vas a alcanzar ese objetivo?

Primer paso: crear un presupuesto corriente, asignando números estrictos a los gastos recurrentes – y atenerse a él religiosamente. Algunos gastos son fijos, por ejemplo, el alquiler.

Otros gastos son flexibles, como el dinero que gastas en comida cada mes, o en socializar. El truco con estos gastos es asegurarte de que siempre sepas cuánto te queda de tu presupuesto, para no ser víctima de «gastos fantasma» que te dejan sin ahorros a fin de mes.

¿Vas de compras? Decide de antemano cuánto puedes gastar y usa la calculadora de tu teléfono para sumar todo mientras caminas por los pasillos. ¿Salir con amigos? Retira dinero en efectivo, y deja tus tarjetas en casa para que no te salgas del presupuesto.

Cuando tengas el control total de tu dinero (y no al revés), tu confianza se disparará. Ahora tendrás una forma de lograr tu meta y trabajarás aún más duro para lograr tu objetivo.

Reduce gastos innecesarios

Toma una hoja de papel y dibuja una línea vertical en el centro. En la parte superior izquierda, escribe «NECESIDADES» – y en la parte superior derecha, escribe «DESEOS».

Ahora pon todo en lo que gastes dinero en una de estas dos columnas.

Sé tan brutalmente honestos como sea posible. ¿Necesitas Netflix ahora mismo? ¿Necesitas ese capuchino que siempre tienes en tu hora de almuerzo? ¿Qué hay de esas cervezas del viernes por la noche? ¿Qué tal ropa nueva?

Consulta el análisis que hiciste de tus finanzas. ¿Cuántas de esas entradas diarias eran cosas que realmente necesitabas? ¿Tu vida terminará sin ellas?

Una vez que hayas terminado, mira la columna de «DESEOS» – y escribe cuánto cuestan, junto a cada artículo. Ahora súmalos. Eso es lo que puedes empezar a ahorrar instantáneamente cada mes si recortas todo esto.

El paso final aquí es simplemente dejar de comprar esas cosas que no necesitas. Lo sé, es más difícil de lo que parece.

La extremadamente efectiva y rentable industria del marketing hará todo lo posible para convencerte de que compres la nueva colección de moda o que te cambies el color del cabello cada temporada. No les dejes ganar.

Yo por ejemplo, gastaba alrededor de 300 euros al mes en ropa, tratamientos de belleza, uñas postizas, salir a comer a lugares de moda. Esos 300 euros pagarían la renta de una habitación en muchas ciudades europeas.

Desarrolla hábitos que te ahorren dinero

¿Qué tal si te levantas un poco más temprano, te saltas el autobús y vas en bicicleta al trabajo, si es posible en tu ciudad? ¿Qué otros gastos diarios puedes reemplazar con hábitos de ahorro de dinero?¿Qué habilidades puedes aprender que reduzcan tus gastos diarios?

Daré un ejemplo propio: yo soy muy, muy, MUY floja para cocinar. Gastaba muchísimo dinero en pedir comida. Con ayuda de Youtube y Pinterest, comencé a cocinar mis propias comidas. Cambié el Starbucks por café hecho en casa. ¿Sushi? Me encanta. Pero es costoso. Aprendí a cocinarlo y me ahorré bastante dinero.

Otra cosa que hice, fue vender la mayor parte de mis cosas. No me las iba a poder traer a Europa. Ropa, maquillaje, libros, zapatos… todo lo que encontré. Me quedé con un guardarropa de «cápsula», con productos de belleza que necesitaba y mis libros de colección. Todo ese dinero se fue a mis ahorros.

En conclusión

Deja de gastar en cosas que no te traen beneficio a largo plazo. Invierte en tu educación, planifica tus gastos y sincérate contigo mismo para enfrentar los hábitos de consumo que no te permiten ahorrar.

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