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No sigas tu pasión: desarrolla habilidades

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¿Te apasiona tu vida? ¿Tu trabajo? ¿Tus pasatiempos? ¿Qué te apasiona? ¿Cómo incorporas esas pasiones a tu vida?

¿Qué es la pasión? La pasión es generalmente asociada a un sentimiento tan profundo que va más allá de la razón o lógica. Si nos apegamos a la definición, deriva del latín passio que significa “sufrir”, y tiene una raíz etimológica en común con “paciencia”.

El concepto es atractivo porque es a la vez simple y atrevido. Te dice que tienes una vocación, y si puedes descubrirla y reunir el valor para seguirla, u vida laboral será fantástica, y en consecuencia, igual lo serán otras áreas de tu vida.

Desde que tengo memoria, cada que me sentía confundida sobre lo que estudiaba, mi trabajo o mi futuro, recibía el mismo consejo regurgitado: “¡sigue tu pasión!”. Como si fuese una solución a todos mis problemas. Ajá, bueno, ¿en dónde encuentra uno una “pasión”? Si buscas en internet, te dirán que analices las cosas que te gustan, tus intereses y tu personalidad, después de seguir esta aparente fórmula mágica habrás encontrado tu pasión, ahora solo tienes que seguirla. ¿A dónde te va a llevar?

Todos estos consejos dan a entender que la clave para una carrera satisfactoria es descubrir primero qué es lo que te apasiona y luego buscar un trabajo que se corresponda. Esto postula que las pasiones existen a priori de cualquier compromiso serio con una habilidad o experiencia laboral; están ahí en espera que las descubras. Y creo que aquí ya se cae en ficción. No hay un banco de pasiones esperadas a ser descubiertas, no te van a llegar caídas del cielo: no las vas a descubrir, porque las tienes que crear y cultivar.

¿Por qué tengo que basar mi futuro en una única y definitiva pasión? Tengo tantas pasiones (porque vaya que las he desarrollado) y me apasiona igualmente el investigar chismes de las cortes europeas en el siglo XIV que la literatura o la perfumería. Pero no le quiero dedicar mi vida a una sola.

“Seguir” implica que descubres la pasión de antemano y luego la combinas con un trabajo.

“Crear y cultivar” implica que trabajas para desarrollar la pasión por tu trabajo. Este es un camino más largo, pero es mucho más probable que tenga buenos resultados. Requiere que abordes tu vida laboral como un proceso. ¿En qué eres bueno o buena y qué podrías mejorar? Perfeccionar tu capacidad y luego perfeccionar tus habilidades, una vez desarrolladas, para dar forma a tu vida laboral hacia el tipo de estilo de vida que quieres para ti.

Cuando mis amigos, familiares, o los seguidores que me lo expresan en Instagram se quejan de que lo que estudiaron no es su pasión, lo que realmente quieren decir es “No tengo un nivel de dominio en este campo que me esté ganando reconocimiento”. Y con reconocimiento quiero englobar desde el salario justo, el estilo de vida deseado y la satisfacción personal de hacer algo que les guste.

¿Y entonces qué hago con mi vida?

Esta pregunta me la hice más veces de las que me gustaría admitirlo. Antes de estudiar Lingüística, inicié otra carrera: Literatura.

Desde pequeña, sabía que leer era mi pasatiempo favorito. Tengo déficit de atención e hiperactividad, por lo que crecí con uno y otro psiquiatra, alguno me mandó a hacer una resonancia del cerebro. Como comentario, le dijo a mis papás que tengo el área de la lecto escritura “sobre-desarrollada”. Asumí que me tenía que dedicar a la literatura. Nada me apasiona como leer. Y NADA. A través de mi paso por la escuela, las únicas materias a las que les merecía interés y empeño eran literatura, historia y lenguas. ¿Tenía que dedicarme a eso, no?

Para el primer semestre ya sabía yo que eso de ser académica no iba a funcionar. Si tenía que escuchar a otro profesor hablar de la simbología en la obra de José Emilio Pacheco me iba a ahorcar. Llegué a detestar leer: me mandaban libros o autores que no me interesaban. La mitad de las clases me las pasaba leyendo libros sobre emprender, escribiendo, pensando en el tipo que me gustara de turno, o lo que fuese para evadir la realidad. ¿Había “perdido” mi pasión?

En eso estaba, cuando mi interés con aprender otros idiomas, cómo funciona el lenguaje humano y las habilidades lingüísticas me llevaron a tomar materias de otra carrera: enseñanza del idioma inglés. Pero me di cuenta de que no quería ser profesora, ni dedicarme de lleno a la investigación.

Cuando imagino mi futuro y lo que quiero hacer de mi vida, me veo viajando, con libertad económica, aportando algo y más que nada: ser una experta en lo que hago. La escuela por sí sola no me lo va a dar. Tenerle pasión a la lingüística no me lo dará. Ni siquiera mi cuasi obsesión con las lenguas extranjeras.

Yo no quería ser empresaria. Pensar en asuntos contables, números, marketing, contrataciones, reportes y demás aún me da dolor de cabeza. Pero tenía una idea excelente. Esta idea me daría la vida que quería y podría usar mi experiencia y expertise en un proyecto. Mis pasiones vendrían después. ¿Disfruto mi trabajo? Cuando tengo que responder al mismo email o escuchar al departamento legal y contable, no. Cuando hago lo que me gusta, sí. Pero la libertad que me ha traído el ser una experta en mi área, me ha permitido cultivar mis pasiones y disfrutarlas.

Algunas personas tienen el sueño de toda la vida de hacer algo o tener una determinada carrera. Sin embargo, las implacables oleadas de circunstancias pueden hacer que tomes decisiones que quizás no considere las correctas.

Entonces, ¿debemos priorizar las habilidades o la pasión? Para mí, hubo un punto de inflexión cuando me volqué a hacer algo en lo que soy buena: aprender idiomas, desarrollar sistemas y patrones, investigar, leer. Gracias a una combinación de eso pude crear y llevar al éxito a mi primer startup, Cursos Jazyk.

No soy más talentosa o inteligente que los lingüistas o letrados que estudiaron conmigo. No fui particularmente buena en la escuela, preferí estudiar por mí misma y casi todas mis materias las presenté como examen, sin ir a clases. Pero sí me enfoqué en algo y practiqué hasta el cansancio: nadie tiene las mismas habilidades que yo, aunque tengamos el mismo conocimiento y teoría de nuestro campo laboral.

Un último consejo

¿El mejor consejo que le puedo dar a alguien? No sigas tu pasión. Encuentra algo para lo que tienes destreza, desarrolla esa habilidad y conviértela en tu pasión. ¿Parece contradictorio? Es mera semántica: lo que quiero dar a entender, es que nuestros intereses, qué comúnmente confundimos con nuestras pasiones al escoger una carrera profesional, evolucionan. Lo que era tu pasión cuando hiciste tu examen de admisión quizá no será tu pasión en 10 años. O ni siquiera al acabar la carrera. Enfócate en crear un plan de vida que se centre en cómo quieres vivir y no de qué quieres vivir. ¿Qué habilidades o destrezas tienes ahora en las que te puedas convertir en experta o experto?

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